Menu

Juguemos a escribir bien / En defensa del idioma

Juguemos a escribir bien / En defensa del idioma

Las experiencias educativas deberían presentarse guardando un mayor cuidado en la redacción.

Hay un texto titulado “Maestros sin miedo a jugar” (EL TIEMPO, 11 de julio 2017), en el que se propone para el aula de clase una serie de actividades centradas en la lúdica, y que buscan enriquecer y variar los recursos de la educación. Muy oportuna es esta iniciativa, sobre todo considerando los cambios que cada día muestran estos nuevos tiempos y la preparación que frente a estos deben conseguir los estudiantes y, sobre todo, los niños.

Sin embargo, estas experiencias pedagógicas, que se llevan a cabo ya con algún éxito en colegios de Medellín, deberían exponerse guardando un mayor cuidado en la redacción, para ser consecuentes de manera integral con esta trascendental labor, la educación, que por supuesto encauza el destino no solo de Colombia, sino de todas las naciones.

Para empezar, en un sumario de esta nota, escrita por Andrés Felipe Giraldo Cerón, se lee justo debajo del título: “Jugar hace es parte vital de la vida”. Omitamos la reiteración de los verbos “hace” y “es”, considerado solo un gazapo de digitación, que quizás todo escribiente ha cometido; y el sentido común nos lleva a pensar que no hubo intención en esta falla. Aun así, la “parte vital de la vida” sí suena tan equivalente como la “parte mortal de la muerte”, la “parte húmeda de la humedad” o la “parte luminosa de la luz”. Bien pudo reemplazarse el adjetivo “vital” por “esencial”, “trascendente”, “básico” o “determinante”, por citar esas opciones.

Unas líneas más abajo, en ese mismo texto aparece: “Se propone al juego como estrategia pedagógica”. Para este caso, al juego no puede proponérsele nada, porque no es una persona ni un ser personificado, y en ese caso no se usa la preposición “a” contraída con el artículo “el”. Recomendación: “Se propone el juego como estrategia pedagógica”. En cambio, en los renglones siguientes aparece un uso invertido y errado al omitir la misma preposición: “Ofrece al pedagogo un medio de conocer mejor el niño y renovar los métodos pedagógicos”. Se recomienda: “…un medio de conocer mejor al niño…” (el niño sí es una persona).

Más adelante, en los espacios destinados al papel que cumple el pedagogo, el lugar en que se adelanta dicha actividad y el efecto provechoso del juego, se añade: “Sin embargo, aún hoy, su presencia causa algún recelo en el aula”. Y aquí no se sabe qué causa algún recelo: ¿El pedagogo?, ¿el niño?, ¿el juego? Y ese desacierto en la escritura se califica de ambigüedad. Con base en ello, aclaramos que las ideas han de entenderse en un solo sentido, a menos que el doble o el múltiple sentido sean la intención del escribiente, quien quizás proponga, de esa manera, también una especie de juego discursivo.

Siguiendo con el contenido de ese texto, una de las personas que ya aplica con éxito este recurso pedagógico, el juego, es una profesora, Silvia, con quien estoy muy de acuerdo en eso de “aprender es divertirse”. No obstante, al momento de atribuirle esta expresión a ella, se dice que se trata de un “slogan”, término que ya se españolizó hace bastante tiempo, y ahora es muy fácil el uso adecuado: “eslogan”.

Leyendo unos párrafos más, encontramos otra oración en la cual se incurre en queísmo: “Un día Manuel se dio cuenta que en la institución ´no hay muchas plantas´”. Lo correcto para este caso es “…se dio cuenta de que…” (¿De qué se dio cuenta? Responderemos, entonces, con esa misma coherencia: “se dio cuenta de que”).

En otro apartado, aparece una expresión galicada (copia del francés): “…abordar todos los elementos a aprender”. Cuando hay una sustantivo más la preposición “a”, más un verbo en infinitivo, se aconsejan reemplazos como “partido por jugarse” (no “a jugarse”), “temas por tratar” (no “a tratar”), “asuntos por resolver (no “a resolver”). Por tanto, para este caso la recomendación es la siguiente: “…abordar todos los elementos por aprender”.

Para concluir, esta propuesta pedagógica (puedo asegurarlo) del juego como recurso de aprendizaje y fijación resultará mucho más efectiva si se propaga en primera instancia el juego de “escribamos bien”.

Con vuestro permiso.

JAIRO VALDERRAMA V. PhD

Universidad de la Sabana

volver al principio

Mapa de sitio

Síguenos

Secciones

Contáctenos

Descargas gratuitas