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El mal de los ojos perezosos

El mal de los ojos perezosos

La ambliopía es la pérdida de visión por un ojo que el cerebro rechaza porque no funciona bien.

Hay niños con un ojo perezoso que, por causas diversas, se resiste a funcionar como debe ser y poco a poco se va acostumbrando a ver menos, al punto que el cerebro deja de tenerlo en cuenta y hace equipo con el que trabaja mejor.

Si esto no se frena a tiempo, pude llevar a la ceguera de este ojo vago con todo lo que eso implica. Esto se conoce como ambliopía, un mal en el que la Sociedad Colombiana de Oftalmología quiere llamar la atención, porque es prevenible y tratable si se detecta temprano.

¿Qué es la ambliopía?

Para empezar hay que decir que el cerebro y los ojos trabajan en llave para producir la visión. Los ojos se encargan de recibir la luz y de transformarla en señales nerviosas que viajan por el nervio óptico para que el cerebro las reciba y las trasforme en imágenes.

Para esto es importante que los dos ojos envíen señales de calidad similar. Cuando entre ellos hay diferencias grandes, el cerebro recibe las que le llegan del ojo con mejor visión y se olvida del otro, al punto de dejarlo inservible. En otras palabras, la ambliopía es la preferencia del cerebro por un solo ojo.

¿Qué tan frecuente es?

La ambliopía es el impedimento visual más común en la niñez. Se dice que entre dos y cuatro niños de cada 100 pueden padecer esta alteración. La guía para la detección y la prevención de la ambliopía del Ministerio de Salud estima que en Colombia puede tener una prevalencia hasta del 2,68 por ciento. De ahí la importancia para conocerla y saber cómo actuar.

¿Por qué se produce?

Al tener claro cómo se produce la ambliopía, resulta fácil entender que cualquier condición que altere el desarrollo de la visión o que afecte la llegada adecuada de la luz y la formación de imágenes en la retina de alguno de los ojos, puede originarla.

Las causas más comunes son las asimetrías en la posición de los ojos, como en el estrabismo que puede hacer que un ojo o los dos se crucen hacia adentro (esotropia) o hacia afuera (exotropia), con lo que el cerebro se queda con el mejor orientado.

También un ojo puede padecer ambliopía si es más miope (ve menos de lejos) o más hipermétrope (ve menos de cerca) o más astigmático (impide visión nítida) que el otro. De igual forma, las cataratas, los traumas, las infecciones, las hemorragias y la falta de estímulo visual, entre otros factores, pueden llevar a este problema.

¿Cómo se detecta?

Es fundamental que a todos los niños, desde el nacimiento, se les realicen pruebas y exámenes visuales para detectar alteraciones y asimetrías que desencadenen esta patología y corregirlas a tiempo.

De acuerdo con la Guía de práctica clínica para la prevención, la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de la ambliopía en menores de 18 años, del Ministerio de Salud, Colciencias y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud, hay que medir la agudeza visual a los niños desde el nacimiento y de manera periódica con pruebas específicas, de acuerdo con la edad.

Esto incluye, entre otros, la evaluación de reflejos pupilares en los recién nacidos, la fotorrefracción en menores de 3 años, pruebas de letras en menores de 6 años y exámenes de optometría similar al de los adultos después de esa edad.

¿Cuáles son los síntomas?

El principal es la pérdida significativa de la visión por un ojo, incluso después de aplicársele mejor corrección posible (gafas, lentes). También hay alteración para determinar la profundidad de las cosas, problemas al identificar contrastes en los colores, dolor de cabeza, problemas con la lectura y la escritura y de motricidad fina.

¿Cómo se trata?

El tratamiento se basa en mejorar la visión del ojo alterado para volver a llamar la atención del cerebro y que este lo tenga en cuenta. La efectividad es mejor si esto se hace temprano, ojalá antes de los siete años.

El objetivo es tratar la causa. Para eso hay medicamentos, parches, correcciones con gafas, lentes y cirugías que se aplican de acuerdo con cada caso.

¿Se puede tratar en adultos?

Hay que saber que la visión definitiva se consolida entre los primeros 6 y 9 años de edad. En ese periodo se establecen conexiones e interacciones muy complejas entre los ojos y el cerebro que son muy difíciles de revertir; de ahí que tratar la ambliopía en adultos tiene pocas posibilidades y los estudios son muy limitados para asegurar con certeza que puede haber alguna mejoría.

Lo mejor es prevenirla

De acuerdo con la guía, es necesario hacer tamizajes (pruebas a todos) visuales a los niños desde el nacimiento con repetición cada seis meses, hasta que puedan colaborar con el examen de agudeza visual que luego debe revisarse anualmente hasta que cumplan cinco años.

Recomendaciones para los padres

La participación de padres, profesores y cuidadores de niños es clave en este proceso, son ellos los que deben sospechar los casos de ambliopía y buscar la atención de un equipo médico si en un niño encuentran:

Estrabismo. Desinterés o rechazo a estímulos visuales o cambios en la intensidad de la luz. Acercamiento excesivo a las pantallas de la televisión o a los objetos que mira.

Dolores de cabeza que no tienen causa definida. Retraso en los procesos de lectura y escritura. Tropezones con objetos o caídas frecuentes.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ*

Asesor médico de EL TIEMPO

*Fuentes: Sociedad Colombiana de Oftalmología (SCO). María Ángela Fernández, oftalmóloga, presidenta de SCO. ‘Guía de práctica clínica para la prevención de la ambliopía’ de Minsalud. Instituto Nacional del ojo de Estados Unidos (NEI).

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